Nuestros alumnos elaboran unos proyectos sobre el universo donde diseñan y crean paisajes lunares muy curiosos. En estos escenarios, la Tierra queda lejos, una esfera azul flotando en el universo.

Tomar perspectiva es lo hemos hecho desde el primer momento en el Horitzó 2020. En Jesuïtes Educació hemos salido de la inercia y de la inmediatez para tener una mirada amplia: en la transformación de la escuela incorporamos tanto el medio y el largo plazo como a los diferentes compañeros de viaje.

Durante el último mes de diciembre hemos estado en México, y en este 2017 acabamos de recibir a directivos de escuelas de Chile. Nuestras realidades son, en efecto, diferentes, y al mismo tiempo son tan parecidas… ¡Cuántas coincidencias!

Así, en el III Congreso Internacional de Innovación Educativa organizado por el Instituto Tecnológico de Monterrey oímos, de diversas voces ligadas a la educación básica y universitaria, un mensaje coincidente que reconocemos como propio: hay que formar personas, transformar vidas, hacer que los alumnos se descubran a sí mismos y diseñen qué quieren ser y qué quieren aportar a la sociedad.

Estamos en sintonía y nos inspiramos y enriquecemos los unos a los otros para llevar a cabo una transformación con sentido profundo de la educación. Es el fuego que enciende otros fuegos, de san Ignacio. Por todos sitios nos preguntamos qué enseñar y para qué enseñar.

Es necesario seguir creando red, de eso no cabe la menor duda, pero al mismo tiempo tenemos que estar alerta y no perder contacto con nuestra realidad y misión; no enredarnos sin querer, por ejemplo, en idearios ajenos ni en métodos de aprendizaje que, por tendencia, nos alejen de nuestro modelo educativo.

También en relación a la innovación necesitamos no perder la perspectiva. Nuestro propósito es hacer una escuela más humana, significativa, real, más ligada y comprometida con el entorno.

Quizá ha llegado el momento, una vez hemos levantado el edificio como arquitectos, de ser interioristas en el Horitzó 2020, es decir, quizá ahora debemos seguir procurando, en otra escala del mismo plano, buscar la cultura rigurosa y atenta en el acompañamiento que practicamos.

Cuando los niños y niñas están en la luna aprenden mucho. Mi hijo de 28 años se pasa días enteros allí, y cuando regresa siempre lo hace alegre y decidido. Permanezcamos cercanos a nosotros, disfrutemos la vida. ¡Feliz 2017!

Joan Blasco
Director del Modelo Pedagógico de JE

Un comentario

  • Nahuel Luengo dice:

    Cuán hermoso es leer esto. Cuán hermoso es imaginarnos que nuestros niños del tercer o cuarto mundo puedan vivir en este tipo de Educación. Voy a seguir leyendo este Blog, Saludos muy fuertes para todos los trabajadores de Jesuïtes Educació.

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